sábado, 18 de enero de 2025

Concierto Ganbara Taberna (Andoain)

La fiesta comenzó en el Ganbara

Comienza el 2025. Disco nuevo, energías e ilusiones renovadas en la banda, con nuevos inscritos en la bancada de jubiletas. Llevamos un par de meses preparando el nuevo repertorio con el que queremos presentar ‘La fiesta es aquí’, título del tercer disco de MingoFisuras, tomado de una sus 13 canciones. Hay cierta sensación de examen en el concierto apalabrado para el 18 de enero con Itsaso y Martin en su bar, la mítica Taberna Ganbara de Andoain, por la que han pasado la gran mayoría de músicos de la escena undergraund guipuzcoana. Examen porque un tercio del repertorio va a cambiar con el estreno en directo de nueve canciones. Examen también, porque además del repertorio hay cuestiones técnicas que estamos probando. Ahora, excepto Fisuras, todos vamos a ir con auriculares de monitor y los instrumentos sin cables, ¡¡viva la tecnología!!... sobre todo cuando te aporta calidad y comodidad, que no siempre es así.



Nagore se ha estudiado en casa las estructuras y ritmos de las nuevas canciones, las velocidades y sutilezas que puede aportar. Demuestra en el par de ensayos que hacemos juntos que ella lo lleva bien aprendido. Los demás seguimos teniendo acordes que memorizar, afinaciones y melodías que asegurar, palabras y frases que recordar… olvidar canciones mil veces tocadas nos resulta hoy más fácil y rápido que aprender y memorizar las nuevas. Juan A. nos ha hecho un cartel basado en la portada del CD (que también hizo él), así como el dibujo silueteado que ha quedado bordado en medio centenar de camisetas y que es nuestro primer acercamiento a esa cosa tan ‘pro’ que es el ‘merchandaisin’. Y para hacer un ‘SantiagoSegura’ en toda regla hemos decidido salir todos con la camiseta en el concierto.



El sábado 18 se asoma soleado, pero no deja de ser enero, con días cortos y noches frías. Así que la posibilidad que Itsaso nos había dejado abierta de tocar en la ni siquiera la hemos pensado. Hemos hecho un plan tranquilo para ir con tiempo y montar y probar sin agobios. El preconcierto hace tiempo que está dominado. Itsaso y Martin se ponen a nuestra disposición para lo que necesitemos y el montaje va todo lo fluido que puede ir cuando es Cami el único que controla la cuestión técnica, cada vez más sofisticada. El concierto está previsto para las 19.00 horas y la idea es comenzar en punto para acabar alrededor de las 21.00, tenemos 25 canciones en la lista y, sin excesiva verborrea entre canciones, tenemos que acabar más o menos en ese tiempo. La prueba de sonido va bastante bien, sólo Nagore parece tener algún armónico cabrón que se le cuela por el bombo y Cami se vuelve loco buscando la forma de solucionarlo, por lo demás, los monitores por cascos no dan problemas y Fisuras está feliz con los dos exteriores para él solito. También hemos zanjado la duda de si utilizar el subwoofer, al final decidimos ponerlo y es un acierto, la contundencia de los graves siempre dan otro empaque al sonido, aunque haya que cortarse con el volumen para no achicharrar a la gente.


Cinco minutos antes de las 19.00 la única duda es si vamos a lanzar esa corta grabación en la que Fernan, con acento de revolucionario cubano pasado de ron, pide a los y las camaradas presentes que “apaguen sus celulares para dar paso al espectáculo musical”… Al final, entre dudas y vergüenzas todo se queda en una anécdota de local que se revisará, y la llamada de atención intenta hacerla, con poca convicción y ya en el micrófono, Mingo invitando al público, que ya llena completamente el bar, a brindar “en memoria de los que no están aquí, de quienes estuvieron a nuestro lado y se han quedado en el camino…” y así, copa de vino en la mano y con el fondo de acordeón/teclas de Fernan, canta la última canción del disco y primera del concierto/fiesta que comienza, ‘Brindis por los que se fueron’.



Sin dejar que termine el “salud, humor y libertad” con el que Mingo, acordándose de su colega J.G., se bebe la copa de vino, Fisuras ya comienza a machacar el Si mayor con el que se inicia ‘La herida se abrió’, otra de las canciones que estrenamos en directo. Suena bien pero se nota que la banda necesita asentarse, coger la seguridad necesaria para transmitir. La segunda canción y segundo estreno, ‘Hermosa ingenuidad’, tenía que ir casi empalmada con la primera pero los auriculares de Mingo no suenan… ¡se le ha olvidado encender el receptor! Primera anécdota del cambio tecnológico. Solventado el despiste, la melódica canción se ajusta bastante a lo ensayado. Con ‘Se apagaron las luces del bar’, tema del primer disco que se mantiene en el repertorio, la banda comienza a sentirse cómoda. Empiezan a relajarse los gestos y los guiños entre instrumentos. ‘Charly y Laura’ es del último disco pero ya ha sonado en los últimos bolos y mantiene ese aire de canción controlada y, aunque le sigue otro tema inédito, la balada santanera ‘Cerca o Lejos’, el agarrotamiento de las dos primeras ya no se percibe dentro del escenario. La canción suena con la cadencia suave y juguetona en su ritmo ¿caribeño/brasileño?... y oscura en la voz que evoca a los yonkys del amor.


Con la triada casi encadenada de ‘Ahora podré olvidarte’, ‘Los caprichos del ayer’ y ‘Allí naciste tú’ (todas del segundo disco) el concierto entra en un momento de guiños a los ritmos latinos con velocidad rock, a la soltura y desparpajo de lo ya conocido. ‘El aburrido paraíso terrenal’ reclama la contención que se le pide a Nagore para que la canción no se desboque, es ese potro salvaje que hay que tener bien sujeto por las riendas/baquetas lo que hace que suene potente y haga que “nos sintamos bien” tocándolo. Ligero respiro, algún trago que refresqué la garganta y la cabeza para repasar mentalmente la metralleta psico-rockabilly-flamenco que es ‘Mísero corazón’, canción inédita en un escenario, número 10 del repertorio, que va tan rápida que si te equivocas en algún acorde no te da tiempo para saber cómo reengancharte o cómo rectificar. La canción, a la que el piano le suma un deje flamenco, suena bastante fiel a lo que buscábamos. Tras la velocidad llegó el momento más tranquilo del concierto con la balada ‘Olvidé’, del primer disco, que vuelve a encontrar su tono ácido e íntimo por momentos.




La suerte está de mi lado’ encuentra el ambiente psicodélico y setentero que ofrece en el disco y que la banda buscaba para estrenarla en un escenario y ‘Trozos de un alma rota’, con todas las incógnitas con las que siempre se presenta, sonó sólida y emotiva. Quizá sentir que uno de los temas más complicados había sonado sin Fisuras hizo que la inédita ‘De nuevo el sol’ (que aunque había estado en el repertorio de algún concierto al final siempre se había quedado sin tocar) saliese divertida, con el punto de velocidad necesario para que su ritmo bossa invitase al movimiento de más de una cadera femenina, por supuesto. Siempre son las mujeres las que se atreven a bailar sin vergüenza.


El público disfrutó del country ‘Labios de madrugada’ que estaba preparado para compartirlo en la voz con Jokano pero no pudo ser porque el autor de ‘La crónica de San Sebastián’ estaba algo griposo. Y con el cañonazo funky ‘La Fiesta es aquí’ quien se desató fue Cami cuando vio acercarse al escenario al pequeño Lucas, su nieto, con el paso titubeante del enano que todavía no ha cumplido dos años pero con la indumentaria y actitud de ya un superfan del grupo, y sobre todo del abuelo. No dudó Cami en aprovechar la posibilidad que le da tocar sin cables para bajar a bailar y estar a su lado todo el tema. Incluso le animaba a que golpeara alguna de las cuerdas del bajo haciéndole partícipe de la fiesta. Fue el momento álgido del concierto, del que ya no se bajaría el pistón. ‘Fiesta al Rojo’ mantuvo el pulso y ‘En medio de la tormenta’ volvió a caerse por miedo a que no lo pudiese mantener. ‘Te vi caminar’ es para la banda ese territorio tan conocido en el que cada uno puede arriesgar lo que quiera sabiendo que va a salir bien, y en este caso tan solo había que dar continuidad a lo que se estaba haciendo. ‘Tú decides’ volvió a sonar a rock rollingstoniano y con ‘Dónde está ese tipo’ y su final alargado en los riffs progresivos de la guitarra de Fisuras, se daba por terminado el concierto.



El bis se daba por hecho. No hubo que insistir para que, en el momento en el que la banda hizo amago de dejar los instrumentos, la gente, que seguía llenando el Ganbara por completo, comenzase a pedir más canciones.




Sorprendentemente había muchas caras nuevas entre el público, gente que se unía a las caras fieles que tiene la banda. Tres canciones estaban en la recámara con la intención de acabar lo más arriba posible. ‘No esperas nada’, que recogió toda la emoción que pide para su interpretación servía de lanzadera para acabar con la velocidad eléctrica del rock-punk de ‘Si quieres o si puedes’ y, casi sin dejar respirar, empalmarla con el puñetazo guitarrero brutal que es ‘No bajes la guardia’. El examen había sido superado con creces.


Quienes se acercaron para comentar dieron un notable alto en su crítica. Valen aquí sobre todo las de todas esas personas nuevas que conociendo las canciones de los discos, no habían estado nunca en un directo de MingoFisuras. Itsaso y Martin se quedaron tan encantados que propusieron otro bolo para septiembre, cuando podrían presentarse varias de las canciones que compondrán el cuarto álbum de la banda… propuesta que fue aceptada sin dudar. Y de la música se pasó a la gastronomía, donde Itsaso, que es la estrella sin duda, sacó una vez más matrícula de honor. Lo demostró con unas alcachofas exquisitas y con un pastel de calabacín delicioso, con una arroz cremoso para chuparse los dedos, con un….  



El Ganbara nunca decepciona.

urtarrila2025 Enrique Mingo

lunes, 9 de septiembre de 2024

Concierto Albergue Piedrafita (Huesca)



Música a la parrilla

Volvíamos al escenario donde Elliot Murphy ha hecho bailar más de una vez a las montañas y Joe Grushecky ha gritado al viento con sus acordes roncos. Volvíamos a Piedrafita, al corazón del Pirineo, allí donde la generosidad de Esteban te da refugio a cambio de un puñado de canciones. La víspera, le habíamos mostrado por WhatsApp nuestra inquietud por la posibilidad de tormentas y él nos había respondido: “Cuando el ruiseñor canta en el soto, o llueve, o nieva, o hace un tiempo u otro… Dime cuántos sois para comer”.


No había más que hablar. La intención de hacer el concierto es más que clara.



La furgo sigue tal y como la dejamos de la carga de Acedo. Así, llena con todo el material, ha sido reparada de rodamientos y ruidos extraños. Y efectivamente, va como la seda. Salida tempranera con la intención de llegar entre las 12.00 y las 13.00 para que nos dé tiempo a montar, probar, comer y tocar sobre las 16.00 horas. Todo va rodado, se nota que los rodamientos van finos. En la Transit; Fernan, Fisuras, Karmina y Enrique; una hora después, los restos que quedan de Nagore tras su bolo de madrugada en Berrobi, y Cami. La bajada de culo por la rampa de acceso al césped del escenario estuvo a punto de joder la fiesta y acabar con la furgo en la parrilla de Esteban, pero tras una buena dosis de rueda chamuscada, juramentos en hebreo, rezos a dioses inventados y manotazos de Fernan a la furgo a cada centímetro que se movía, conseguimos dejar la descarga a tiro hecho. 

Con la disposición de siempre y todo en su sitio llegaban Cami y Nagore para dirigir el cableado y el sonido. A las 14.00 todos los acoples estaban resueltos y un par de curiosos se acercaban a darnos sus consejos; que si subir un poco más las teclas, que si las guitarras reverberan en el cristal. Agradeciendo el interés, y con un último ‘Tu pelo rojo atrae a la lluvia’, decidimos pasar a la fase comida. Fase que en unos instantes íbamos a categorizar como festín gastronómico. Nos debió de ver malnutridos Esteban porque comenzó con ensaladas de tomate e ilustrada, siguió con unas migas exquisitas y una parrillada de verdura, para terminar con chuletillas de cordero y chuletón de vaca. Por si hubiera hueco y en tono dulzón, una panchineta y una tarta de queso de Gabás. ¡¡Todo excelente!!, comida pantagruélica que nos dejó exhaustos. Incluso la potra salvaje aseguraba no poder más, eso sí, mientras se llevaba detrás de la batería los trozos de tarta que habían sobrado. El vino corrió sin recato y los chupitos de hiervas también. ¡¡Quién podía ponerse a tocar en esas condiciones??, pues nosotros.


Así que, tras un sincero y efusivo agradecimiento a Esteban por su inmensa generosidad, y su magnífica mano con la parrilla, comenzamos el concierto con el repertorio diseñado. Dentro del escenario, la amplitud del espacio que nos habíamos dejado hacía muy cómoda la actuación, pudiendo disfrutar de los temas más movidos sin miedo a choques siempre inoportunos. La banda esta suelta y se transmite. Todos los temas van cayendo, excepto ‘En medio de la tormenta’ (con el que definitivamente no nos hemos atrevido y que tendremos que dejar para otra temporada) y la gente que se ha quedado tras la comida parece interesada en lo que está escuchando.

Los aplausos suenan sinceros y las caras de atención no mienten. De hecho, algunas personas se acercan hasta los cd’s que Karmina ha colocado artísticamente sobre un tronco de madera y compran 5 o 6 . No se sueltan a bailar, excepto algún pequeño, que tienen siempre una maravillosa falta de vergüenza de la que deberíamos aprender. Parece que el ruiseñor ha querido cantar en el soto la melodía del sol, y el cielo se mantiene durante todo el concierto bastante despejado y con muy buena temperatura.

La primera parte del concierto, con sus momentos festivos y bailones (especialmente redonda queda ‘Tina’) y sus bajadas medidas (la batería final de ‘El álbum de mi memoria’, todo un apoteosis), llega a su fin con la nueva ‘Quién es ese tipo’ y veo a Esteban al fondo cantar el estribillo que parece se ha aprendido del vídeo que le envié. Es un final que invita a seguir y así lo hacemos tras algún ‘beste bat’ provocado. El bis va de empalmada, llevamos dos horas y estos últimos temas van dedicados a Pedro (el amigo de Panticosa de Fernan) y a Esteban, que sigue desde el fondo los últimos compases de la actuación. Incluso Fisuras, que casi siempre es reticente a prolongar el bis, remata el concierto iniciando sorpresivamente la cadenciosa ‘Princesa roja’, que marcará el punto final.




No hemos terminado y ya tenemos encima del barril un plato de queso tres leches exquisito, por si con el concierto se nos ha bajado la comida y nos hemos quedado con hambre. La recogida va tranquila, entre comentarios con unos y otros, repasando momentos curiosos con la gente y entre nosotros. Nos felicitan por el buen rato que les hemos hecho pasar. Todos aseguran que el sonido de la banda ha sido bueno y potente, que suena con mucha solidez. La sensación dentro del escenario también ha sido esa.


Uno de los críos maraqueros se arranca en el teclado con unos pasodobles bajo la atenta mirada de su orgulloso padre. Con las hamburguesas ya no podemos y se las devolvemos tal cual a Esteban, que nos mira como diciendo, “estos de la capital no me comen nada”.

Hemos reservado para cenar en el restaurante Mingo de
Escarrilla. Nos encantaría poder anularla porque todos estamos petados…. Aunque, luego, una vez sentados en la mesa, nadie prescindió de la ensalada y otro plato más.

Evidentemente somos un saco sin fondo. Una cerveza en Formigal ya pasadas las 00.00, una controvertida conversación de madrugada en el piso de Karmina acerca de letras machistas o escuchas suspicaces, y a la cama, que mañana muy temprano Nagore y Cami se vuelven juntos, ella ha grabar un videoclip y él a cumplir como buen hijo que es, y los demás pasaremos por ese espléndido edificio que es la estación de Canfranc, que tuvo que servir de importante vía comercial entre España y Europa y se quedó en un sueño de tejas y cristales rotos durante decenas de años, de paso de ayuda de guerra a los nazis, de material y personal, de clandestinos y uniformados…, hasta que hoy se ha reconvertido en un hotel de superlujo, de spas y pianos de cola, y donde un menú degustación supera el precio de los 150 euros.

abuztu2024 Enrique Mingo

lunes, 26 de agosto de 2024

Concierto Camping de Acedo (Navarra)

Rock en el camping

Cami se encargó de conseguirnos un hueco en la programación musical veraniega del camping de Acedo. En esas tierras navarras, que ya nos dejaron el año pasado una excelente resaca tras el bolo de Ancín. Cami pasa medio verano entre parrillas, composiciones, y chapuzones piscinales.


El plan es sencillo: salir el mismo viernes tras la comida, hacer la hora y media que más o menos tenemos desde Donosti, tocar de 22.00 a 00.00 y terminar durmiendo en Artajona, donde Iñaki tiene una casa en la que, además de las ganas de juerga, sobran rincones y colchones en los que poder retirar nuestros huesos ajados tras la batalla festivo/musical en la que intentamos convertir nuestros conciertos. 

La furgo, cargada hasta las trancas y con lógicos y preocupantes achaques de la edad, se pone en marcha. Los altos de la Autovía de Leizaran se le hacen duros.

Vigilantes, Nagore y su amiga zugarramuarra Maialen (que por cierto nos obsequió con unos estupendos calabacines cosecha propia), guardan la espalda de la vieja Transit. Para las 18.00 horas hemos llegado…Fernan, el único que tiene que trabajar -en algo serio y remunerado-, llega a tiempo para montar ese imposible tetrix, el feudo inexpugnable en el que ha convertido sus teclado.

En un coqueto escenario, repetimos del diseño sonoro que venimos creando en cada bolo. A los costados de la batería de Nagore, los amplificadores crean un muro solido.


Nos damos prisa para dejar el tablado a una motivada animadora infantil a la que esperan decenas de críos alborotados. Arantxa ha gestionado una estupenda cena que nos da las pilas necesarias para las dos horas que pensamos estar tocando. Así que, a las diez de la noche en punto, ya con la noche encima y después de una prueba de sonido de media hora en la que nos echa una mano experta Ricard, el supercuñado catalán de Cami (que demuestra con cuatro toques en el bajo su gran nivel musical), el chapuzón de alguno que no olvidó el traje de baño, el riff de ‘Te vi caminar’ comienza el bolo.
Suena bien. El escenario es cómodo y el espacio vacío entre la banda y el público, que mayoritariamente está sentado en la terraza del bar, no se hace distante. El grupo está cómodo desde la primera canción y va, sin prisa, pero sin dejar silencios entre canción y canción, desnudando el repertorio en el orden diseñado. ‘Por el placer de verte caer’ y ‘Se apagaron las luces’ suenan solidas y en ‘Un puñado de canciones’ hay improvisaciones buscadas.

Charly y Laura’ todavía no suena como tiene que sonar. Con ‘Tina’ llega el medio tiempo más rollingstoniano y da paso a la primera parte festiva con ‘Caprichos del ayer’, ‘Ahora ya puedo olvidarte’, ‘Allí naciste tú’ y ‘El aburrido paraíso terrenal’.

Olvidé’ vuelve a ser la canción que da un primer respiro baladero y Nagore vuelve a hacerse dueña de la psicodélica ‘El álbum de mi memoria’ con sus finales punkys. La armónica vuelve a sonar en ‘Trozos de un alma rota’, que pasa de ser una canción ‘complicada’ a ser un tema que no deja dudas. La respuesta del público se siente como buena.

La noche acompaña con una temperatura muy agradable… porqué no una cañita más y así poder Inventar/escuchar unos ‘Labios de madrugada’, o quedarse en las dos ‘fiestas’ que llegan después. No nos atrevemos con ‘La tormenta’, no vaya a ser que despertemos a ‘la potra salvaje’ que golpea los tambores y la tengamos que volver a recoger empapada, bajo los relámpagos, por las carreteras vecinas. Los rockanroles de la casa ‘Si puedes o si quieres’ y ‘Quién es ese tipo’, cierran el concierto.

Los horarios del camping son claros y drásticos: para las doce no puede haber ningún tipo de ruido. El descanso de los campistas es sagrado. Por eso los bises no se hacen de rogar y suenan ‘No esperas nada’, ‘Tú decides’ y ‘Sin bajar la guardia’.
No da tiempo para más. Las 00.00 están a punto de dar y queremos volver al año que viene, así que lo mejor es agradecer a todo el mundo su presencia y pensar en la recogida y la cerveza que nos espera en el único bar abierto de Acedo….
Que luego ya vendrá la conga-ranchera de Artajona, los controles de la Foral, las cervezas con el alcalde de Zúñiga…

abuztu2024 Enrique Mingo

domingo, 11 de agosto de 2024

Concierto Mola Mola (Orio)

En el Mola Mola, el tuerto dejó de mirarnos

Teníamos la sensación en la banda de que un tuerto nos había mirado de la peor de las maneras. Los dos primeros conciertos del 2024 se habían suspendido por razones varias.

Teníamos la ilusión de probar un repertorio en el que había cuatro temas del ‘Sin bajar la guardia que iban a estrenarse por primera vez en directo (‘Ahora ya puedo olvidarte’, ‘Trozos de un alma rota’, ‘En medio de la tormenta’ y ‘No esperas nada’), así como tres nuevos temas de una nueva grabación que irá viendo la luz a la velocidad que la grabación de sus respectivos videoclips nos permita (‘Charly y Laura’, ‘Quién es ese tipo y ‘De nuevo el sol’). Un tercio del repertorio se reajustaba y teníamos ganas de ver cómo se funcionaba en el directo. Pero nos comíamos el mes de julio y no había nada hasta que, en un concierto de MOU, nos acercamos al Mola Mola, un garito de playa en Orio, de enorme terraza y afición a la música en vivo, donde Karmina hizo de manager para convencer a la argentina/oriotarra Ainhoa de que nos incluyera en su programa de conciertos. Y así se cerraba para el sábado 10 de agosto el que iba a ser el primer concierto del año. Juan nos hacía un cartel de amarillos muy oriotarra para la ocasión.


Salía un sábado soleado y caluroso. Un ensayo el miércoles antes nos reunía con Nagore para ajustar tiempos, entradas y finales que sabemos por experiencia que son inajustables porque, a esas alturas de la película, predomina el ‘que salga como sea’ y ‘que dios reparta suerte’. Así, para las 15.45 horas de ese 10 de agosto, todos en el local volvíamos a sentir ese gusanillo de la carga del equipo en la furgo, y para las 16.30 descargábamos y montábamos nuestro pequeño circo musical entre bañistas y terraceros de garito de playa profesionales. Tiempo más que suficiente para probar nuevo material sonoro (el subwoofer con el que podremos dar más salida a los bombos de Nagore y al bajo de Cami). Además, Nagore va a llevar cascos como monitor, así como Fernan, porque los monitores de suelo apenas alcanzan para que se oigan Fisuras y Mingo. El concierto estaba anunciado para las 19.30 y media hora antes ya habíamos testado el sonido de banda con la legendaria ‘Te vi caminar. A Algunos, como a Nagore y a Mingo, les da hasta para darse un chapuzón en un mar de olas juveniles.


La peña que ha prometido asistencia comienza a mostrar su silueta. Mucha gente nueva que implica un reto mayor, dejarles con un buen sabor de boca. Así que, lo primero, ser puntual y respetuoso con quien viene a verte. Y como si prolongásemos la prueba musical, vuelven a sonar los acordes de ‘Te vi caminar’, que con sus cerca de 30 años, sigue siendo un soporte identitario de nuestro rockanroll, un tema que nos da esa confianza en el sonido de banda, de los coros a cinco voces, de las guitarras afiladas. Los dos temas siguientes se mantienen de la estructura del repertorio anterior, ‘Por el placer de verte caer’ y ‘Se apagaron las luces del bar’. La respuesta de la gente es buena, aunque dentro se nota que es el primer concierto y que hay cosas nuevas a las que debemos acostumbrarnos. De todas formas también mostramos las tablas de muchos años haciendo música y que estas canciones son nuestras, hechas a nuestra medida. ‘Chary y Laura’ abre el bote de las novedades. Siento que le ha faltado el ritmo, la cadencia y las sutilezas que he escuchado en muchos ensayos. Con ‘Tina’ recobramos nuestro punch más rollingstoniano y con ‘Caprichos del ayer’ el primer segmento más bailable y divertido sumándose a la también novedosa ‘Ahora ya puedo olvidarte, que sale bastante bien para ser su estreno en el repertorio, y las ya asentadas ‘Allí naciste tú’ y ‘El aburrido paraíso terrenal, un caballo tendente a desbocarse y que, en esta ocasión, conseguimos controlar. 


Dos temas reconocibles en la parte calmada (‘Olvidé’ y ‘El álbum de mi memoria’, que ésta sí, se nos fue de velocidad) para dar paso a otro de los temas nuevos, ‘Trozos de un alma rota’, uno de los temas peligrosos que necesitaba de concentración y que pudimos dedicar a Juanjo y su devoción por la armónica. Con ‘Labios de madrugada’ comenzó la segunda parte bailable y divertida, con Karmina y Lola y Xabi y Rosaura y otras caras menos conocidas haciendo de la terraza una pista de baile ‘a lo suelto’ y a lo ‘a mi me da igual que me vean bailar’. La ‘Fiesta al Rojo y ‘La fiesta se acabó’ dieron, como sus nombre indican, todo el sentido a la fiesta que ya era evidente en el Mola Mola. No nos atrevimos con ‘En medio de la tormenta porque pensamos que nos era conveniente tentar a la suerte y a los fenómenos atmosféricos, entre los que Nagore se mueve como pez en el trueno. Para qué arriesgar si la tarde estaba siendo soleada y brillante. Así que pasamos directamente al rockanroll más guitarrero con ‘Si quieres o si puedes’ y la también inédita ‘Quién es ese tipo’, con el que cerrábamos el concierto. 18 temas con una intención de subida constante para no hacernos de rogar a la hora de los bises. 


El primer bis lo inauguró otra de las novedades, ‘No esperas nada’, un tema que en los ensayos se ha mostrado sólido y que en Orio sonó igualmente potente, incluso con la falta de atrevimiento en el final de voz. Otros dos rockanrolles, ‘Tú decides’ y el puñetazo ‘Sin bajar la guardia’ para acabar el primer bis que empalmábamos con la ‘Sara’ que ya es dedicatoria obligada a Fausto, y con Cami y Nagore bailando ante la intro de piano de Fernan y la armónica de Mingo, para estar en el momento preciso en su lugar para dar el apoyo de banda a la segunda parte de la canción. Con ‘Princesa roja’ acabábamos un concierto que abría la temporada y que había sorteado innumerables obstáculos previos.


Después los Molacoins se multiplicaron por arte de magia y se convertían en cañones y gintonics que refrescaban y relajaban un día intenso y caluroso. Y la templada noche se empapaba del sonido las cercanas olas y Ainhoa se despedía con efusivos abrazos y promesas de futuros proyectos y todos los nervioso e inseguridades, todos los problemas personales se quedaron por unas horas en el olvido y el pensamiento ya estaba puesto en Acedo, en el próximo bolo….  

abuztu2024 Enrique Mingo

Concierto Ganbara Taberna (Andoain)

La fiesta comenzó en el Ganbara Comienza el 2025. Disco nuevo, energías e ilusiones renovadas en la banda, con nuevos inscritos en la bancad...