La Cripta fue una fantástica trampa
El cebo funcionó. MíngoFisuras presentaba su nuevo disco, el
cuarto, tocándolo íntegramente, y se hacía en el primer concierto que la banda
ofrecía en Donosti en sus 5 años de vida… además la banda aseguraba, ya para el
postre, una amplia selección de canciones de los otros tres discos que tiene
editados. Un cebo lo suficientemente goloso como para morder y no dejarlo
pasar. Eso es lo que debieron pensar las 150 personas/pececillos que pagaron su
entrada para estar en La Cripta (c/Easo de Donosti) el viernes 8 de mayo y
escuchar el estreno en directo de los 12 temas de ‘Caíste en la trampa’. Muchos
al final de la actuación pensaron que efectivamente habían picado, y que el
cebo era una buena dosis de fiesta y rock&roll.
Ya a principios de año la trampa se fue tejiendo. En uno de esos días de paseo sin rumbo, a finales de enero, Karmina pasó por La Cripa y vio que se estaba desarrollando un evento musical. Le pareció buena idea ver qué posibilidades había de que MingoFisuras pudiese actuar allí. De esta manera conoció a Mariana quien, desde el primer momento, le dio todas las facilidades para llevar a cabo el plan. El único requisito era que tenía que haber una entrada con un precio de 5 euros, como mínimo, y que ese dinero era el de una consumición, que lógicamente se quedaba el bar... Y que ellos amortizaban la apertura de la sala con alrededor de 70 entradas.
En un principio se pensó que para finales de marzo podría ser una buena fecha, con dos meses para preparar el repertorio. Luego la realidad, que cuenta con innumerables imponderables, se impone y trastoca todo lo imaginado. Y es que no estaba previsto que la operación ocular de Iñaki le diera tantos problemas, ni que Cami anduviese arrastrándose por culpa de una neumonía -eso cuando se lo permitían los cuidados familiares-… Así que, después de alguna blasfemia y algún cruce de dedos, se decidió por el viernes 8 de mayo.
Hubo ensayos a trompicones, en tan solo dos participó Nagore
y también durante un tiempo Fernan se encerró con sus teclados metiendo días
enteros en busca del registro perdido. Es lo que tiene cuando tocas con tres
teclados y dos son totalmente nuevos (añadiendo que no eres un crack con las
nuevas tecnologías). Pocas veces le he visto tan feliz como cuando encontró el
secuenciador de la disco-punk ‘Esperando el final’. Para añadir emoción al
tema, Nagore en su segundo y último ensayo con la banda hace saber que tiene
partido en dos el menisco de la pierna derecha, con la que toca el bombo, pero
que no hay problema, que tiene pensado tocarlo con la pierna izquierda, “ya he
hecho alguna prueba en casa y creo que podré apañarme”.
Las ventas on line parece que marchan bien. A una semana del
concierto se ha llegado al mínimo de los 70 que de alguna manera nos exigían
desde la sala para cubrir. Sabíamos que bastante gente prefería coger en
taquilla. La banda se movió para dar la mayor visibilidad al evento. Jokano le
entrevistó a Mingo para KaixoTV (televisión de Egia que emite por Youtube),
también se movieron hilos para que saliese algo con enjundia en el DV papel y
Moyano apañó con una foto a tres columnas una breve crónica. Todo eso, y mucho
wasap, dio como resultado que, a las 19.30 del viernes 8 de mayo de 2026, la
sala que hasta la primera década de este siglo era una capilla subterránea de
la Iglesia de las Reparadoras en Donosti, y ahora es básicamente una discoteca
llamada La Cripta que aún conserva los confesionarios, hubiese más de 150
personas esperando a que los primeros acordes de ‘No fui yo, fue el alcohol’,
comenzasen a sonar.
El día fue ajetreado. Para las 11.00 estaba previsto montar
el equipo y hacer la prueba de sonido pero, como siempre, adversidades
incontroladas hicieron que antes de las 12.00 no pudiera estar el material
sobre el escenario. Otra gran interrogante era la nueva mesa de sonido que
había apañado Cami y con la que jamás había tocado la banda. Pero con lo que no
se contaba era con que uno de los bafles del equipo de La Cripta estuviese
reventado. Después de andar buscando soluciones técnicas llegaron dos nuevas
PA, así que de vuelta a buscar el sonido y dejárselo lo más apañado a Gus y
Aitor, que luego se encargarían de dar los últimos retoques. Para las 17.00
toda la banda se encaminaba a casa de Iñaki, donde Lola tenía preparada una
afari-comida-merienda-cena con la que coger fuerzas para todo lo que quedaba.
Tras el picoteo, regado con un excelente Abadía Retuerta y
un último Oporto de postre, vuelta para dar el último retoque al sonido, ya con
Aitor en los mandos de la tablet. A las 19.00 han abierto las puertas y algunos
madrugadores ya asoman por allí. 15 minutos en el camerino (todo un lujo),
algún cambio de camisa, corro de comunión y conjura con los mejores deseos… Fernan
e Iñaki suben para dar comienzo, con el escenario oscuro, a la balada ‘No fui
yo, fue el alcohol’. En el tema, la banda va entrando poco a poco sobre el riff
de guitarra de Fisuras y la intensidad de la luz va subiendo conforme la
canción va también creciendo en intensidad. La sala está repleta. Fernan no
necesita demasiado tiempo para encontrar el sonido de los saxos que inician el
tema de ‘A sus pies’. La gran mayoría de los temas son nuevos en el repertorio y
requieren de concentración, quizá eso reste algo de frescura en la actitud de
la banda en el escenario pero es necesario mantener el control del repertorio.
‘Duele‘ suena con el brío pop necesario y ‘Corazón, despiértate’ se ajusta al
ritmo denso y pesado con el que se compuso. El sudor resbala por el rostro y
los brazos de todos los músicos. ‘Diciendo adiós’ muestra el color más folk
de la banda y en el swing tanguero de ‘De flor en flor’ se asoma a la zona más
divertida del jazz. Letra social en ‘El cansancio de Juanita’ y el rock USA más
clásico con ‘No me atreví’ armónica incluida. Nuevo cambio de ritmo, esta vez
para adentrarse en ambientes funk con el tema ‘No encuentras a nadie’. Tan sólo
quedan tres temas para acabar con la parte dedicada al nuevo disco: la balada
‘Nuestro Crazy Love’, en una versión con banda al completo (en el disco solo
hay guitarras acústicas y un teclado), la disco/punk ‘Esperando el final’ con
el insustituible secuenciador tecno y la canción que da nombre al disco ‘Caíste
en la trampa’. La primera parte del concierto está terminada. No ha habido
momentos de indecisiones, de canción en canción se ha sentido una mayor
confianza en el grupo. La respuesta de la gente también ha ido en esa
progresión. Nadie se ha movido de la sala, todos siguen atrapados en la red.
Podría ser un buen momento para un cambio de ropa y desprenderse del sudor
acumulado, pero mejor no dejar espacios en blanco.
El segundo set del repertorio se inicia con ‘Charli y Laura’ que habla de esa convivencia sin palabras. Aquí la banda ya está en territorio conocido. Las caras de concentración se relajan. Las muecas de complicidad y los juegos comienzan a surgir. ‘Silencio’, ‘Tina’, ‘Allí naciste tú’, las canciones van desfilando mostrando cada una su esencia. Nagore puede seguir las velocidades con su bombo en el pie izquierdo. Es una máquina. Ha tenido que cambiar en una semana la forma de tocar de toda una vida. ‘Tú decides’, ‘Mísero corazón’. Rock guitarrero, rockabilly tarantinesco, ska tanguero, ska rumbero… baile y diversión.
‘Labios’, ‘Dónde está’, ‘La fiesta es aquí’, ´Te vi caminar’ y ‘Fiesta al rojo’. Más rockanroll, más funk, más riffs ácidos, más baile, pleitesía a las guitarras, los teclados oxidados y rabiosos de Fernan, más sudor, las rodillas hincadas de Cami y Mingo ante la Strato de Fisuras. La fiesta multiplicada por dos. ‘Si quieres o si puedes’ y ‘No bajes la guardia’, un final que se mantiene en lo más alto, en la zona inexpugnable del rock. Despedida con brindis y agradecimiento a todos los presentes y los no presentes, por haber hecho de la Cripta la mejor trampa en la que poder caer.
maiatza2026 Enrique Mingo











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