domingo, 23 de agosto de 2026

Concierto Mola-Mola (Orio)

 Fin de fiesta con rayos, truenos y potente rockanroll



El Mola Mola volvía a caer en medio de un verano asfixiante. Tras muchos días sin caer una gota de agua otra vez coincidían las furiosas tormentas ese domingo 23 de agosto. El equipo seguía intacto en la furgo tras el concierto de Ollauri dos semanas atrás. Cami, Fisuras y Mingo quedaban en el local. Nagore se unía con su batería a medio camino y Fernan se acercaba por su cuenta. En esta ocasión parece que Telmo se atreverá a defender alguna de sus composiciones ante el micrófono. Será su bautismo público. 



El concierto está anunciado para las 19.00 horas. Para las 16.30 estamos ya platicando con Ainhoa y decidiendo dónde montar el equipo. Queda claro, por cómo vemos el color de las nubes y los cambios de aire, que vamos a colocarnos bajo techo. igual que el año pasado. Vamos desalojando a empujones las mesas que nos molestan para el montaje. Llega Telmo con la cara descompuesta de 18 años. Iñigo DV me dice que apenas a dormido ni comido. Que está nerviosísimo y que no sabe si va a poder salir. Mingo se acerca a él para decirle que no se agobie. Que es un momento inmejorable para dar el paso. Que la gente es sobre todo la suya, la que él ha traído. Parece que le convence y el montaje sigue su proceso. Ainhoa ya ha repartido sus Mola-polis, cena y bebidas para todos. La prueba de sonido va rápida, en esta ocasión tanto Mingo como Fisuras van con monitores. Dejan a un lado inalámbricos e in-ears. Telmo sale con su guitarra y una timidez que asusta. Las cuerdas sin cambiar desde hace tiempo, totalmente gastadas y oxidadas, y ese tímido hilo de voz, le complican a Cami la búsqueda de un sonido aceptable… al final, a duras penas consigue que se le consiga oír.



Telmo, con toneladas de vergüenza está frente a medio centenar de personas. Toca su primera canción. Ha roto el hielo. Ha sonado auténtica. Con todos los registros del temor y la emoción. Quiere irse pero le animamos para que muestre un segundo tema… y un tercero en el que Cami le marca con su bajo las notas que intuye mirando los acordes en su guitarra, y cuando acaba esta tercera le propone volver a tocar la primera y propone a la banda a que se una. Todos se hacen con sus instrumentos para arroparle. Es la primera vez que Telmo toca sus composiciones en directo ante público y, además, con banda. Nunca los aplausos fueron tan merecidos, ni la felicidad de Telmo tan real. Fue terminar Telmo y caer una granizada impresionante. Todo el mundo se refugió bajo el techado del Mola y sin apenas espacio entre público y banda, las teclas de ‘A sus pies’ daban inicio a un concierto que sonó potente, fresco y divertido de comienzo a fin. ‘Duele’, ‘No me atreví’, ‘No encuentras a nadie’… sin lapsos de tiempo, sin dudas ni precauciones. Sin contemplaciones ni avisos, con el mínimo tiempo, ese que exige Fernan para encontrar sus registros de teclado, entre canción y canción. ‘Esperando el final’ se bailó a ritmo disco-punk, “que el final nos espere bailando” fue la recomendación y casi sin dejarla finalizar el redoble de batería daba paso al riff de ‘Caíste en la trampa’. La primera parte con los temas del nuevo disco terminaba en todo lo alto.





Como “una historia de amor cotidiana” presentaba Mingo Charly y Laura’ y los “sin tener que hablar” del final se contagiaban entre el público presente. La lluvia iba y venía pero nadie se escapó del chaparrón festivo que llegó con la sección más gitana: ‘Los caprichos del ayer’ y ‘Allí naciste tú’. La armónica de Mingo estuvo presente en ‘Tina’ al igual que en ‘Labios’. Tan solo en el rockabilly ‘Mísero corazón’ su voz sonó titubeante, escondida, casi ausente… Argumentó que la culpa fue la velocidad excesiva que tomó la canción desde el primer momento. Pero ‘La fiesta es aquí’ fue un tiro directo a la cabeza, al igual que ‘No bajes la guardia’. La otra fiesta, la del Rojo, retomó sus mejores momentos en la presentación de la banda.





La tanda de rockanroles final fue el momento de tormenta más potente de la tarde. Pero esta vez fue la tormenta musical. Sin dejar morir ningún acorde Fisuras fue empalmando ‘Tu decides’ con ‘Si quieres o si puedes’ y ‘Te vi caminar’, para terminar con ‘Dónde está ese tipo’, con la que despedían probablemente el concierto más divertido y potente de todo el 2006. Fue imposible no alargar la fiesta con el ‘Brindis’ por todos los que se dieron cita aquel domingo 23 de agosto de granizo, rayos, truenos y un potente rockanroll…


abuztua2026 Enrique Mingo

viernes, 7 de agosto de 2026

Concierto Ollauri (La Rioja)

 En Ollauri, rockanroll… y amén


Volvía la banda a Ollauri tres años después y el recuerdo de los baños en el Tirón y la barbacoa bien regada se mezclaba con el concierto de la plaza. Esta vez el escenario iba a ocupar un espacio santificado, Lidia nos decía que montásemos el equipo en el pórtico de la iglesia. El primer viernes de agosto había salido pegajoso en Donosti. Fisuras y Mingo, ayudados por Lola y Karmina, cargaban el equipo y salían temprano. Visita al Mercadona de Haro y Lola se quedaba a comer con sus amigas de infancia ‘jarrera’ mientras caía el primer baño en El Viano. Nagore llegaba con su furgo porque tiene bolo al día siguiente en Donosti. Cami llegará con Aran y Fernan comparte su coche con los bro. 



Llamada de urgencia: el coche de Fernan ‘ha dicho basta’ (como Sara) y se queda en Agurain, a medio camino. Suerte que Cami sale más tarde y puede recoger al trío calavera. 


Cuando llega la troupe el equipo ya está fuera y semi presentado en el pórtico de la iglesia.



El montaje va rápido. Hay escuela de media docena de bolos previos. Calor achicharrante sofocado con cervezas heladas. Prueba de sonido que parece suficiente y la intención de empezar a la hora en punto, con las silenciosas campanas no dando las ocho de la tarde. Saludos al público que se divide en dos zonas, unos, los más cercanos, sentados dentro del recinto religioso, y el grueso, fuera, frente al bar de jubilados. Agradecimiento al ayuntamiento por haber contado con la banda para estos viernes veraniegos de eventos culturales diversos y variados. 



A sus pies’ vuelve a ser apertura y ‘Duele’ le acompaña con rapidez. Mingo apenas ha cantado y ya tiene estropajo en la garganta que intenta suavizar a tragos de agua y ron. Nagore se hace dueña del micrófono. Fisuras se le ve a gusto, al igual que a Fernan y Cami. ‘No me atreví’ se presenta como el primer rockanroll del repertorio y la armónica da el pistoletazo de salida. Es la primera canción en la que Mingo tiene problemas con el sonido y su ajuste con el ritmo de la batería, problema que se acrecentará en ‘Los caprichos del ayer’. Hasta llegar ahí han sonado ‘No encuentras a nadie’, ‘Llegando el final’, ‘Caíste en la trampa’ y ‘Charli y Laura’. Parece que la banda en general está a gusto, excepto Mingo al que se le ve incómodo con su escucha e indeciso en la voz. Se quita los in ear en medio de una canción y se lo vuelve a poner en la siguiente. No se han sonorizado los monitores de escenario para escucharse él sino Fisuras. Parece que esa inseguridad, a parte de resecarle la garganta, hace que por momentos cante más bajo y no se aprecien las letras.






El problema igual que vino se fue tras ‘Labios’. Mingo se vio reflejado en ese pueblo con la canción ‘Allí naciste tú’ y toda la tanda de rockanroles que llegaron después sonaron con la potencia y contundencia pretendida. ‘La fiesta es aquí’ sacó a Cami al ruedo y asustó a la párvula bailarina dueña del lugar y con la otra fiesta ‘Al rojo’, la presentación de la banda fue aplaudida en las dos zonas del respetable. 





Tina’ fue presentada a dos voces, reivindicando en ambas otro tipo de humanidad. Y eso se hacía bajo una cruz que predica precisamente eso todos los días y a todas horas… aunque los predicantes estén en otra. Y la cadeneta rockera que cierra cayó como un latigazo corto (Iñaki se olvidó de ‘Si puedes o si quieres’). No obstante el final de ‘Dónde está ese tipo’ consiguió sacar los suficientes ‘otra’ y ‘beste bat’ como para no dejar los instrumentos, pedir a los asistentes que alzasen sus copas y terminar con un ‘Brindis’ muy participativo. 




Las gargantas terminaron por romperse y la noche era ya dueña de una fiesta larga que terminó en casa de Karmina. En Ollauri el rockanroll quedó santificado….    


abuztua2026 Enrique Mingo

domingo, 5 de julio de 2026

Formigal - Huesca

Un breve ensayo en Formigal



El concierto en la cervecería La Lola y el Titi, en Formigal, podría calificarse de un ensayo breve. La idea inicial de hacerlo en el vermú, a mediodía, venía condicionada a que Nagore tenía un bolo en Iparralde esa tarde-noche. Aunque luego dicho bolo se suspendió. El problema de la batería en el coche de Fisuras tampoco hizo que todo el mundo estuviese en la cama relativamente pronto, aunque la juerga viniera de ese espíritu cubano que le nace a Fernan en cuanto se pone un casco de esquiar en la cabeza.




La idea de estar montando a las 11.00 en el porche de la cervecería no se alteró aunque los currelas del bar llegaban pasadas las 12.00 y la corriente la tenían que dar ellos. Se veía a las claras que en esta ocasión el Titi, tanto por el concierto del viernes en Escarrilla como por el que íbamos a dar en Formigal, no se lo había currado ni lo mínimo. Puede ser entendible la poca gente del viernes, pero es menos entendible que nadie aparezca por el bar cuando el concierto estaba anunciado para las 12.00 y sabiendo que la banda necesitaba, entre otras cosas que les dieran corriente eléctrica para el equipo de sonido. Es también cierto que el Titi había sufrido ciertas pérdidas recientes que le tenían emocionalmente muy jodido. Por eso todo entraba dentro de lo entendible y también por eso el agradecimiento de la banda a su persona es mucho más sincero.









Una vez solucionado el tema de la luz la prueba de sonido fue rápida. Para las 13.00 una decena de personas se encontraban en la terraza de la cervecería, entre ellas Espe (que nos había conseguido un bolo en Formi hacía 4 años) y Pedro, el amigo íntimo de Fenan de Panticosa (que también nos consiguió ese mismo año un bolo en Panticosa). El sonido, excelente, y la comunicación dentro del grupo fluía bien, pero el concierto paso a ser un ensayo cuando la banda vio que de la decena de personas pasaron a ser cuatro rostros, interesados y aplaudidores, pero cuatro. Y el cansancio acumulado se dejaba sentir, aunque las canciones sonaban bonitas. Así, una vez pasado el dueto gitano de ‘Caprichos del ayer’ y ‘Alli naciste tú’, Mingo fue borrando de la lista algunos temas que no tenían mucho sentido tocar: ‘Mísero corazón’, ‘Fiesta al Rojo’, ‘No bajes la guardia’ y ‘Si quieres o si puedes’ fueron directamente al contenedor de las prescindibles, y tampoco hubo motivo para el bis del brindis final.  Fue una pena no sacarle más partido a ese sonido que la banda había logrado con los tres bolos seguidos, pero hay veces en los que hay que entender que los  conciertos se convierten en simples ensayos y este último de la mini gira pirenaica es lo que fue…






Recogida rápida y comida en Escarrilla. Cansancio y cierta preocupación en Lola/Iñaki por el problema del coche. Temen que les pueda dejar tirados. Comida con cierta polémica sobre el pago del Titi, que nos deja los tickes de las comidas para que veamos ese gasto añadido. Nagore en un lado…. todos los demás, en otro. La excursión por el Piri ha terminado. Ha habido de todo en cuanto a la respuesta. Los conciertos han sido en general buenos en cuanto al sonido y el fuste del repertorio, pero quizá haya que plantearse si merece la pena ir hasta esas preciosas montañas para tocar delante de 5 personas…. Al menos, igual que en un momento reducimos el número de canciones en el repertorio, quizá hay que reducir de tres a dos el número de conciertos para la próxima… habrá que darle una vuelta.







uztaila2026 Enrique Mingo

Concierto Mola-Mola (Orio)

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