sábado, 26 de julio de 2025

Concierto Bar Camping Faro de Higuer (Hondarribia)

Brindis por un ocaso de lujo

Tras varias escapadas en moto hasta el camping del Faro de Higuer, en Hondarribia, conseguimos  encontrar con el gran Darius una fecha para dar allí uno de los más esperados conciertos. 




El recuerdo de los dos bolos que dimos allí en el verano del 2023, era tan bueno, que en la banda teníamos un gran interés en volver a ese mágico lugar. Los espectaculares atardeceres a nuestra espalda habían sido el mejor fondo para nuestras canciones hacía dos veranos y estábamos convencidos de que en esta ocasión sería igual. Hay un nuevo repertorio vertebrado por el nuevo disco, pero la intención sigue siendo la misma: disfrutar del mejor escenario para hacer un concierto cercano a esa fauna hippie, anarka y libre que siempre se deja ver por allí.





Una semana previa al bolo, un colega del curro de Mingo le comenta a éste que su pareja tiene un chaval, Telmo, de 18 años, que compone, que es muy tímido, muy vergonzoso, pero que tiene unas cuantas canciones interesantes. ¿Qué posibilidades habría de que pudiera tocar de ‘telonero’ con vosotros? le plantea. Mingo y Telmo quedan en el local para escuchar ‘in situ’ los temas. Suenan bonitos. Con esa ingenuidad/frescura que sólo se consigue con 18 años. Una sensibilidad propia de quien vive esas primeras experiencias que conforman un mundo único e intransferible. Un mundo que solo puede entreverse en una canción… 




Mingo le anima a que rompa el hielo y toque 3 o 4 temas abriendo el concierto, le hace ver que es un paso, ese de enfrentarse al público, que en algún momento tendrá que dar si quiere mostrar sus composiciones a los demás. Le intenta hacer ver que el espacio de Hondarribi es ideal porque la gente que va a tener enfrente es la más amable para con la creatividad de los demás. Telmo no lo tiene del todo claro. Su timidez se hace fuerte… ¿pero quién no tendría vergüenza de mostrar por primera vez sus canciones a oídos desconocidos? Quedan en verse el sábado del concierto en el mismo bar del camping durante la prueba de sonido y que sea allí mismo cuando decida qué hacer. 


 



Las predicciones meteorológicas para ese sábado 26 de julio daban lluvia, pero dos días antes se anunciaban con sol. Mejor no mirar el móvil porque si nos hubiéramos fiado de ellos no hubiéramos hecho ningún concierto este julio de 2025.




Los bungalows/favelas parecían esta vez más ordenados, más limpios, más aburguesados que hace dos años. Pero Darius sigue siendo el mismo. Es una gozada aparcar a 5 metros del escenario. La descarga va rápida y el montaje lleva la misma marcha. Vamos a comenzar la prueba de sonido y Telmo no está. Hay un micro preparado para su guitarra española, pero él no ha venido. A la prueba de sonido no le damos el tiempo necesario, y más teniendo en cuenta que por primera vez las guitarras de Fisuras y Mingo van a ir con micrófono y no por línea. Quizá un exceso de confianza. Quizá que todavía no nos hemos acostumbrado al nuevo formato. Telmo aparece, pero sin guitarra. Esta vez se ha impuesto la vergüenza. Habrá que darle un poco más de tiempo y confianza.





Comienzan a llegar los bro de ojos achinados, y la bro de la ribera y otra bro que se prodiga poco en estos eventos, y J.J. con su perfil de guaperas y gafas de narco de película colombiana, y Borja con sus especiales oídos abiertos como nunca y los arropadores de Telmo que le insisten e insisten cuando él tiene claro que no va a ser hoy, y Karmina con el merchandaisin que coloca a modo de ‘self service’ y Darius ha dicho de empezar a las ocho pero el concierto está anunciado en los carteles para las siete y media, y al final “ni pa ti ni pa mi”, a las ocho menos cuarto, sin apariencia de que las pocas y lejanas nubes puedan dejar rastro de agua, con un sol que todavía está alto y cañero, con la bandera palestina cogida en cuatro puntadas sobre uno de los toldos… comienza el concierto con ese Si desparramado que deja paso a ‘La herida se abrió’.






Dentro nos oímos bien y por las caras y gestos que percibimos, parece que también fuera suena bien. El repertorio sigue el orden intacto al que tenemos en programado, sin excepciones, sin cambios. Siguiendo esa intención de ir subiendo la intensidad y  la velocidad en tramos elegidos hasta llegar, tras una hora y tres cuartos, a despedir el concierto y presentar de nuevo a la banda en el crescendo final de ‘Dónde está ese que fuiste ayer’. 


 




Y con los tres ‘beste bat’ flotando en el aire volvemos a colgarnos los instrumentos (algunos no se los han soltado) para brindar por esas personas importantes que nos han dejado en el camino de la vida, y también brindar y celebrar por los que seguimos aquí, disfrutando del rock&roll como si tuviéramos todavía los 18 años de Telmo, y también brindar por ese maravilloso ocaso que estallaba en nuestras espaldas, ese sol que se sumergía en un mar acallado, reflejando su luz magenta entre nubes inofensivas, brindar por ese ocaso de lujo que vivimos en MingoFisuras… 


 




uztaila2025 Enrique Mingo

viernes, 18 de julio de 2025

Concierto Camping Acedo

¡Viva el mundo inalámbrico!

Repetimos en el camping de Acedo y eso significa que la impresión que dejamos el año pasado fue buena. Queremos mejorar esa sensación y esta vez nuestro argumento es un repertorio más contundente al incorporar muchos de los temas de nuestro último disco, ‘La fiesta es aquí’, y una selección de los dos anteriores (‘2020ados’ y ‘Sin bajar la guardia’). Venimos ensayados del concierto de Orio, justo una semana antes, del que salimos encantados (excepto Fernan que tuvo problemas con su escucha). El material está ordenado en el local y la idea es cargar y estar en el camping sobre las 17.00 horas.





Fisuras, Karmina y Mingo van en la furgo; Cami, Nagore y Fernan van por su cuenta con sus vehículos. El plan se va cumpliendo sin novedad, tan sólo Nagore tiene un pequeño atasco en la carretera que le retrasa unos minutos. Las instalaciones del camping son perfectas para la descarga, permitiéndonos llegar con la furgoneta hasta el mismo escenario. El montaje sigue el ritmo previsto y cuando llega Fernan (sobre las 19.00 horas) todo está montado.


En la prueba de sonido Cami se esmera en que Fernan no tenga esta vez problemas con sus escucha y lo consigue. Ya había rumiado los motivos de esos problemas y traía los deberes hechos. Todos nos oímos y fuera suena bastante potente. Nos han cerrado la piscina y por tanto algunos nos hemos quedado sin el baño reparador tan deseado. Con los del bar tenemos reserva para cenar para las 20.00 horas y allí estamos toda la banda más Aran y Karmina. Casi acabada la cena llega Lola




Con los postres bien asentados y algún txupito digerido, subimos al coqueto escenario.  Una vez más la lluvia/tormenta nos va rozando los talones. El cielo ha estado bastante limpio durante el día pero algunas apps meteorológicas anuncian agua. Colocamos la bandera de Palestina en el centro y Cami/Nagore hacen en castellano y euskera un alegato contra el genocidio que está padeciendo. Rápidamente comienzan a sonar el acorde caótico que abrirá el concierto. El mismo repertorio, con el mismo orden, que sonó en Orio: ‘La herida se abrió’, ‘Hermosa ingenuidad’, ‘Se apagaron las luces del bar’, ‘Charly y Laura’. Dentro es un lujo escucharse con los cascos. A Fernan se le ve relajado, disfrutando. Eso es que hoy se oye perfectamente. Fuera las mesas de la terraza del restaurante están llenas, con algunas cuadrillas que llevan pañuelicos y fajas, son las fiestas del pueblo y alguno ha subido al camping a cenar. En las gradas también hay gente escuchando. Entre ellos veo a Santi y Mábel. Abajo, bailando con una niña, Karmina y Lola, y Aran con su nieto Lucas, que va a tener que irse pronto a dormir y por eso no ha venido con su guitarra y su gesto rockero…


 


Tras la primera balada, ‘Cerca y lejos’, el ritmo va increscendo hasta llegar a ´Maldito corazón’. Dentro del escenario estamos cómodos. Fuera también parece que la gente está bien, con mayor o menor grado de atención en el concierto, pero bien. Con las ‘Fiestas’, Cami se baja del escenario para bailar en mitad del ruedo y Mingo le sigue en algunos momentos de la performance. La posibilidad que dan los  inalámbricos comienza a ser explotada. Son efectos escénicos muy divertidos que involucran en diferente medida a la gente, que de alguna manera les puede hacer participar en el concierto.






Hay dudas en si tocar ‘Olvide’ por aquello de no volver a bajar la intensidad bailona del concierto con una balada, pero al final decidimos tocarla, al igual que ‘En medio de la tormenta’, que presenta Nagore relatando en euskera su ya famosa noche de Ancín y su pateo hasta precisamente el camping bajo una intensa tormenta de rayos, truenos y una variada mezcla de espirituosos en su invencible estómago. También tocamos la nueva ‘Tina’ y al final, con la tanda de rockandroles, no dimos tiempo a pedir bises porque nos adelantamos con el ‘Brindis’, al que cada vez se le van sumando más voces en su desarrollo. ‘Si quieres o si puedes’ y ‘No bajes la guardia’ volvieron a cerrar un concierto de 25 canciones y dos horas exactas de duración.







Desmontar el equipo y cargarlo en la furgo es un trámite que está ya muy engrasado. En menos de media hora, con el camping en absoluto silencio, nos separamos; Cami y Nagore se quedan, uno aprovechará a tomar algo en Acedo y la otra intentará dormir algo en su furgo, mañana tiene que madrugar para seguir en sus bolos… Los demás se irán a Artajona, a proseguir la fiesta del ‘mangueraso’.



uztaila2025 Enrique Mingo

viernes, 11 de julio de 2025

Concierto Mola Mola (Orio)

La galerna fue de buen RockAndRoll

Maldito móvil. Malditas alertas meteorológicas. Antes había un concierto y no estabas una semana antes en vilo, pendiente de por dónde iban a tirar las isobaras y las borrascas... El sol brilló el lunes, también el martes y el miércoles, incluso el jueves brilló doblemente porque el ensayo que hicimos con Nagore fue para enmarcar, incluso a pesar de que Fisuras ha llegado con algún bicho de Egipto que le tiene con el “uy uy, que me voy” en un sinvivir. Y las sensaciones son tan buenas que nos atrevemos a incorporar al repertorio la nueva ‘Tina’ y otro final para ‘Dónde está ese tipo’… pero ¡¡vaya por dios¡¡ parece que una borrasca de vientos huracanados y precipitaciones torrenciales ha entrado por Galicia, ya ha cruzado Asturias, se mantiene sobre Cantabria y ¡¡coño¡¡ va a llegar a Orio, justo encima del Mola Mola, el mismísimo viernes, a la hora que hemos puesto el concierto, exactamente a las 19.30 horas. Avisos naranjas de vientos y tormentas, como para tomárselo a la ligera después del mazonazo valenciano de hace unos meses…



ufffff, todo brillaba y de repente una gran sombra invade ese ánimo. No obstante el equipo está desmontado y listo para que el viernes a las 16.00 lo carguemos (con nuevo subwoofer, y ya hay dos para darle todavía más pegada al sonido) y lo llevemos a surfear un rato al chiringuito más cañero de Orio. ¡Alea jacta est!

Y a las 17.00 nos plantamos allí, con la Transit en medio de la enorme acera que da acceso a la playa. Aunque el cielo está bastante despejado, planteamos nuestro miedo de que una repentina galerna (anunciada) no solo nos chafe el concierto, sino que nos jodo el equipo e incluso que tengamos algún percance típico de unir electricidad y agua. Por eso tanteamos la posibilidad de montar y tocar en el interior del garito. Al encargado no le cuadra la idea de tocar dentro y a Nagore se le ocurre la idea de poner el equipo bajo el techado de la terraza y situar a la gente fuera (ya en otra ocasión ella había tocado con los Low Riders en esa posición) … esa idea sí cuaja y de repente se nos acaban los problemas..



A partir de ahí se puede decir que todo va rodado. Tan solo el problema de monitores que tiene Fernan con sus teclados enturbia una tarde/noche que pasará a ser una de las mejores (en el plano musical) de MingoFisuras. Parece que con tanta tecnología y nuevos aparatos, el canal en el que estaba Fernan estaba confundido y por eso no conseguía Cami ponerle el sonido que él pedía. Fue una pena que Fernan, con ese problema que no se llegó a solucionar, no disfrutase el concierto de la misma manera que hizo toda la banda. Siempre se aprende. Sin duda uno de los mejores conciertos que ha dado el grupo en sus 4 años de vida. Todo el repertorio, incluso canciones que siempre se habían quedado fuera por inseguridad, esta vez entraron, y bien, en el amplio listado que desarrollo el grupo durante el bolo.




Con la bandera Palestina presente, como falda colorista del teclado, queriendo mostrar el genocidio que está padeciendo su pueblo a manos del nazismo sionista, y con Mingo ocupando el centro de la escena, con cascos, oyéndose perfectamente desde el minuto uno, y con ganas de revancha del bolo de Andoain (donde, al contrario, en ningún momento llegó a tener el control de lo que sonaba), el concierto comenzó con fuerza en su desbarre y su aplacado comienzo de ‘La herida se abrió’.




Ni un amago de lluvia y caras nuevas enfrente que a medida que se iba desarrollando el directo iban asimilando que la banda que tenían delante sonaba con potencia y confianza: vamos que era realmente una banda de buen rockanroll. Las canciones fueron sonando en el orden que se estableció para el bolo de Andoain, dándole a cada una el matiz que necesita; la alegría melódica en ‘Hermosa ingenuidad’; la canañesca rumbosa de ‘Se apagaron las luces del bar’; el feeling R&B de ‘Charly y Laura’; la cadencia santanera de ‘Cerca o lejos’; la alegría gitana-tanguera de ‘Caprichos del ayer’… todas encontraban su punto en ritmo y velocidad, en bajadas y subidas de tensión, en fuerza coral o suavidad melódica. ..





Y Lucas, el más joven y enérgico fan de la banda -sobre todo de su aitatxi-, seguía con su ‘Strato’ todos los punteos que Iñaki le regalaba. Tiene un gran maestro como modelo.

El concierto no bajó en intensidad en ningún momento y no asomaban las nubes de galerna por ningún lado. Incluso en la balada ‘Olvidé’ la banda logró un gran momento en su parte instrumental más ácida. El gran baile del ‘Paraíso terrenal’, con todo el mundo cantando su estribillo de “Sentirse bien”, especialmente Ainhoa (jefa del garito e impulsora de los bolos que allí se hacen), con el que se notaba que efectivamente todo el mundo se sentía bien con lo que estaba escuchando. En medio las psicodélicas ‘Maldito corazón’, ‘La suerte está de mi lado’ funcionaron perfectamente y ¡por fin! la banda se atrevió con uno de los temas tabú, ‘En medio de la tormenta’, quizá porque sentía que la tormenta exterior ya estaba vencida y quizá era interesante atreverse con esta otra que le pone a nuestra ‘lady storm’ Nagore. Y después de ‘No esperas nada’ volvimos a recuperar ‘Tina –un paisaje de tierra quemada-’ una de las canciones del primer CD que marca una intención rollingstoniana en lo musical y de crítica social en lo lírico. Además, por petición de otro fan del grupo, en la canción sonó una armónica que seguro se quedará para próximos conciertos.



El cielo comenzaba a oscurecerse en la parte final del repertorio, pero todavía ni viento ni lluvia. Ese tramo justo anterior a los bises volvió a ser una máquina de rock arrollador con las dos ‘Fiestas’ sonando cada una en su espacio, el funky-hard y el ska; ‘Labios’, esta vez con una armónica siguiendo los “uso” del estribillo, contuvo toda la alegría country que se espera de ella y tanto ‘Te vi caminar’ comoTú decides’, ambas empalmadas, fueron dos cañones guitarreros. ‘Dónde está el tipo de ayer’, con un nuevo final que servía de presentación a la banda, cerraba un concierto digno de grabarlo en la memoria….




A los bis no nos hacemos de rogar y al primer “beste bat” ya estaba recordando cerveza en alto a las personas que han sido importantes en nuestra vida y ya no están. Invitación a un ‘Brindis’ que fue seguido vaso en alto por muchos de los presentes y cantado por casi toda la banda (bueno, por quienes se saben la letra). Sin pensarlo dos veces y con la seguridad de saber que el concierto había ido especialmente bien (nadie de los que acudieron se fueron antes de acabar, incluso cuando se intuía que la galerna ya podía estar acechando de verdad) sonaron los dos últimos temas de puro sonido y actitud rock: ‘Si puedes o si quieres’ y ‘No bajes la guardia’.





El concierto había concluido. Ni una gota siquiera había caído sobre nuestras cabezas, ni un golpe de viento más fuerte de lo normal. Fausto, antes de pedir asilo en el coche de Manix, le exigió a Mingo su ‘Sara’ y éste no pudo negársela (ya sabe lo que va a tener que escuchar si lo hace). Cogió su Telecaster para, a pelo, cantarle ese tema que le fascina y nunca se cansa de oír. Fausto se merece que le canten al oído esa canción…



Recogida rápida, dejando espacio para felicitaciones que se sienten sinceras, entre otras cosas porque la banda sabe que ha sonado potente, sin fisuras (y con Fisuras en el papel de maestro guitarrero).




Los Molacoins queman en los bolsillos y Ainhoa nos muestra su entusiasmo y abre las puertas a un nuevo concierto para presentar el próximo disco que se prevé para ¿octubre?, bueno ya se verá. Los últimos cables a trompicones en la furgo y, antes de pedir la cena, comienzan a caer las primeras gotas que en menos de 2 minutos se convierten en una tromba espectacular que vemos desde la mesa disfrutando de unas excelentes hamburguesas de Idiazabal y antxoa … La galerna esta vez fue de buen RockAndRoll. 



uztaila2025 Enrique Mingo

CRITICA DE JKAR LANDA

ELLOS SABRÁN LO QUE HACEN……… (y a mi qué me importa?) Necesito insultarles, ridiculizarlos, despreciarlos, denostarlos o zadherirlos…para de...