Brindis por un ocaso de lujo
Tras varias escapadas en moto hasta el camping del Faro de
Higuer, en Hondarribia, conseguimos encontrar con el gran Darius una fecha para
dar allí uno de los más esperados conciertos.
El recuerdo de los dos bolos que dimos allí en el verano del
2023, era tan bueno, que en la banda teníamos un gran interés en volver a ese
mágico lugar. Los espectaculares atardeceres a nuestra espalda habían sido el
mejor fondo para nuestras canciones hacía dos veranos y estábamos convencidos
de que en esta ocasión sería igual. Hay un nuevo repertorio vertebrado por el
nuevo disco, pero la intención sigue siendo la misma: disfrutar del mejor
escenario para hacer un concierto cercano a esa fauna hippie, anarka y libre
que siempre se deja ver por allí.
Una semana previa al bolo, un colega del curro de Mingo le
comenta a éste que su pareja tiene un chaval, Telmo, de 18 años, que compone,
que es muy tímido, muy vergonzoso, pero que tiene unas cuantas canciones
interesantes. ¿Qué posibilidades habría de que pudiera tocar de ‘telonero’ con vosotros?
le plantea. Mingo y Telmo quedan en el local para escuchar ‘in situ’ los temas.
Suenan bonitos. Con esa ingenuidad/frescura que sólo se consigue con 18 años.
Una sensibilidad propia de quien vive esas primeras experiencias que conforman
un mundo único e intransferible. Un mundo que solo puede entreverse en una
canción…
Mingo le anima a que rompa el hielo y toque 3 o 4 temas
abriendo el concierto, le hace ver que es un paso, ese de enfrentarse al público,
que en algún momento tendrá que dar si quiere mostrar sus composiciones a los
demás. Le intenta hacer ver que el espacio de Hondarribi es ideal porque la
gente que va a tener enfrente es la más amable para con la creatividad de los
demás. Telmo no lo tiene del todo claro. Su timidez se hace fuerte… ¿pero quién
no tendría vergüenza de mostrar por primera vez sus canciones a oídos desconocidos?
Quedan en verse el sábado del concierto en el mismo bar del camping durante la
prueba de sonido y que sea allí mismo cuando decida qué hacer.
Las predicciones meteorológicas para ese sábado 26 de julio daban lluvia, pero dos días antes se anunciaban con sol. Mejor no mirar el móvil porque si nos hubiéramos fiado de ellos no hubiéramos hecho ningún concierto este julio de 2025.
Los bungalows/favelas parecían esta vez más ordenados, más
limpios, más aburguesados que hace dos años. Pero Darius sigue siendo el mismo.
Es una gozada aparcar a 5 metros del escenario. La descarga va rápida y el
montaje lleva la misma marcha. Vamos a comenzar la prueba de sonido y Telmo no
está. Hay un micro preparado para su guitarra española, pero él no ha venido. A
la prueba de sonido no le damos el tiempo necesario, y más teniendo en cuenta
que por primera vez las guitarras de Fisuras y Mingo van a ir con micrófono y
no por línea. Quizá un exceso de confianza. Quizá que todavía no nos hemos
acostumbrado al nuevo formato. Telmo aparece, pero sin guitarra. Esta vez se ha
impuesto la vergüenza. Habrá que darle un poco más de tiempo y confianza.
Comienzan a llegar los bro de ojos achinados, y la bro de la
ribera y otra bro que se prodiga poco en estos eventos, y J.J. con su perfil de
guaperas y gafas de narco de película colombiana, y Borja con sus especiales
oídos abiertos como nunca y los arropadores de Telmo que le insisten e insisten
cuando él tiene claro que no va a ser hoy, y Karmina con el merchandaisin que
coloca a modo de ‘self service’ y Darius ha dicho de empezar a las ocho pero el
concierto está anunciado en los carteles para las siete y media, y al final “ni
pa ti ni pa mi”, a las ocho menos cuarto, sin apariencia de que las pocas y
lejanas nubes puedan dejar rastro de agua, con un sol que todavía está alto y
cañero, con la bandera palestina cogida en cuatro puntadas sobre uno de los
toldos… comienza el concierto con ese Si desparramado que deja paso a ‘La
herida se abrió’.
Dentro nos oímos bien y por las caras y gestos que
percibimos, parece que también fuera suena bien. El repertorio sigue el orden
intacto al que tenemos en programado, sin excepciones, sin cambios. Siguiendo
esa intención de ir subiendo la intensidad y
la velocidad en tramos elegidos hasta llegar, tras una hora y tres
cuartos, a despedir el concierto y presentar de nuevo a la banda en el crescendo
final de ‘Dónde está ese que fuiste ayer’.
Y con los tres ‘beste bat’ flotando en el aire volvemos a
colgarnos los instrumentos (algunos no se los han soltado) para brindar por
esas personas importantes que nos han dejado en el camino de la vida, y también
brindar y celebrar por los que seguimos aquí, disfrutando del rock&roll como
si tuviéramos todavía los 18 años de Telmo, y también brindar por ese
maravilloso ocaso que estallaba en nuestras espaldas, ese sol que se sumergía
en un mar acallado, reflejando su luz magenta entre nubes inofensivas, brindar
por ese ocaso de lujo que vivimos en MingoFisuras…
uztaila2025 Enrique Mingo
Fotos y videos en el álbum compartido:
https://photos.app.goo.gl/Py4bP2LyzQ4cUyyv7











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