Repetimos en el camping de Acedo y eso significa que la impresión que dejamos el año pasado fue buena. Queremos mejorar esa sensación y esta vez nuestro argumento es un repertorio más contundente al incorporar muchos de los temas de nuestro último disco, ‘La fiesta es aquí’, y una selección de los dos anteriores (‘2020ados’ y ‘Sin bajar la guardia’). Venimos ensayados del concierto de Orio, justo una semana antes, del que salimos encantados (excepto Fernan que tuvo problemas con su escucha). El material está ordenado en el local y la idea es cargar y estar en el camping sobre las 17.00 horas.
Fisuras, Karmina y Mingo van en la furgo; Cami, Nagore y Fernan van por su cuenta con sus vehículos. El plan se va cumpliendo sin novedad, tan sólo Nagore tiene un pequeño atasco en la carretera que le retrasa unos minutos. Las instalaciones del camping son perfectas para la descarga, permitiéndonos llegar con la furgoneta hasta el mismo escenario. El montaje sigue el ritmo previsto y cuando llega Fernan (sobre las 19.00 horas) todo está montado.
En la prueba de sonido Cami se esmera en que Fernan no tenga esta vez problemas con sus escucha y lo consigue. Ya había rumiado los motivos de esos problemas y traía los deberes hechos. Todos nos oímos y fuera suena bastante potente. Nos han cerrado la piscina y por tanto algunos nos hemos quedado sin el baño reparador tan deseado. Con los del bar tenemos reserva para cenar para las 20.00 horas y allí estamos toda la banda más Aran y Karmina. Casi acabada la cena llega Lola…
Con los postres bien asentados y algún txupito digerido, subimos al coqueto escenario. Una vez más la lluvia/tormenta nos va rozando los talones. El cielo ha estado bastante limpio durante el día pero algunas apps meteorológicas anuncian agua. Colocamos la bandera de Palestina en el centro y Cami/Nagore hacen en castellano y euskera un alegato contra el genocidio que está padeciendo. Rápidamente comienzan a sonar el acorde caótico que abrirá el concierto. El mismo repertorio, con el mismo orden, que sonó en Orio: ‘La herida se abrió’, ‘Hermosa ingenuidad’, ‘Se apagaron las luces del bar’, ‘Charly y Laura’. Dentro es un lujo escucharse con los cascos. A Fernan se le ve relajado, disfrutando. Eso es que hoy se oye perfectamente. Fuera las mesas de la terraza del restaurante están llenas, con algunas cuadrillas que llevan pañuelicos y fajas, son las fiestas del pueblo y alguno ha subido al camping a cenar. En las gradas también hay gente escuchando. Entre ellos veo a Santi y Mábel. Abajo, bailando con una niña, Karmina y Lola, y Aran con su nieto Lucas, que va a tener que irse pronto a dormir y por eso no ha venido con su guitarra y su gesto rockero…
Tras la primera balada, ‘Cerca y lejos’, el ritmo va increscendo hasta llegar a ´Maldito corazón’. Dentro del escenario estamos cómodos. Fuera también parece que la gente está bien, con mayor o menor grado de atención en el concierto, pero bien. Con las ‘Fiestas’, Cami se baja del escenario para bailar en mitad del ruedo y Mingo le sigue en algunos momentos de la performance. La posibilidad que dan los inalámbricos comienza a ser explotada. Son efectos escénicos muy divertidos que involucran en diferente medida a la gente, que de alguna manera les puede hacer participar en el concierto.
Hay dudas en si tocar ‘Olvide’ por aquello de no volver a bajar la intensidad bailona del concierto con una balada, pero al final decidimos tocarla, al igual que ‘En medio de la tormenta’, que presenta Nagore relatando en euskera su ya famosa noche de Ancín y su pateo hasta precisamente el camping bajo una intensa tormenta de rayos, truenos y una variada mezcla de espirituosos en su invencible estómago. También tocamos la nueva ‘Tina’ y al final, con la tanda de rockandroles, no dimos tiempo a pedir bises porque nos adelantamos con el ‘Brindis’, al que cada vez se le van sumando más voces en su desarrollo. ‘Si quieres o si puedes’ y ‘No bajes la guardia’ volvieron a cerrar un concierto de 25 canciones y dos horas exactas de duración.
Desmontar el equipo y cargarlo en la furgo es un trámite que está ya muy engrasado. En menos de media hora, con el camping en absoluto silencio, nos separamos; Cami y Nagore se quedan, uno aprovechará a tomar algo en Acedo y la otra intentará dormir algo en su furgo, mañana tiene que madrugar para seguir en sus bolos… Los demás se irán a Artajona, a proseguir la fiesta del ‘mangueraso’.
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