La casa de Esteban, el refugio de MingoFisuras
La casa de Esteban, el Refugio Bosque de Betatos en Piedrafita de Jaca, en pleno corazón del Pirineo oscense, se ha convertido también en el refugio más apetecible para la música de MingoFisuras.
Después de haber presentado allí nuestros dos discos anteriores, teníamos una ilusión especial por llevar allí los temas de nuestra tercera grabación, La fiesta es aquí. Esteban, con una generosidad fuera de escala, nos volvía a abrir su casa y nosotros deseábamos ofrecerle nuestra mejor versión musical. Habíamos apalabrado la cita para el sábado 9 de agosto y el pequeño vídeo editado con el cartel ya sobrepasaba las 1.500 visitas en Youtube. Buena señal.
El equipo de sonido se mantenía desmontado en el local desde el último bolo en Hondarribia. Íbamos con el suficiente rodaje, tras los tres bolos continuados de julio, como para sentirnos seguros con el nuevo repertorio.
La furgo se puso en marcha un par de días antes con Mingo, Fisuras y Karmina. Disfrutar de un par de días en el Pirineo es un lujo al que, si se puede, hay que apuntarse siempre. Para esta escapada, con la intención de abrir nuevos locales a futuros conciertos, habíamos contactado con er TiTi, dueño del Rincón d’er TiTi, en Escarrilla, para un bolo de tardeo el domingo 10. Andaluz salao. Resuelto y dispuesto a poner su rincón a nuestra disposición, promete comida y 250 euros. Antes de subir a Formigal nos acercamos a ver si realmente existe el tal TiTi y sí, también su local y su buen meneo de personal y clientela.
El resto de la banda tienen curro y aparecen el mismo sábado por allí. La avanzadilla, después del disfrute de las aguas del embalse de Lanuza y alguna tortura debido al calorazo de un agosto de récord, ha conseguido bajar sin accidentes la furgo hasta el cuidado césped del Refugio. Para cuando llegan Fernan, Nagore y Cami todo el material está bajo el tejadillo del escenario. Bien sincronizados para la segunda parte del montaje, Cami coge las riendas y para la hora de la comida todo está listo a falta de pequeños retoques en el sonido.
Esteban vuelve a superarse en la comida. Surtido de verduras a la parrilla. Ensalada de tomate con bonito y foie de aceituna negra. Surtido de carnes a la parrilla. Su pantxineta y su tarta de queso… todo exquisito. Esta vez Nagore no puede llevarse el tupper por si le entra hambre a medio concierto. Está reventada. Se ha escanciado, mano a mano con Fernan y alguna otra ayuda leve, un par de botellas de ‘La Dolores’, para ahuyentar los presentes y prevenir lo futuros dolores del cuerpo y del alma. Nos dejamos querer en la sobremesa porque el concierto está anunciado para las 18.30 y no han surgido problemas a solucionar.
No hay prisa, así que media hora antes hacemos unos pocos retoques en el sonido. Parece que todo se escucha bien pero en el cielo algunas nubes de lluvia comienzan a imponerse en la cima de la montaña. Todo el equipo está bajo cubierto pero hay que mover algunos aparatos para evitar males mayores. Hay un cierto nerviosismo porque pueda arruinarse el día. Precipitamos el comienzo y sobre una ligera lluvia suenan las primeras canciones en las que, sobre todo Mingo, está incómodo. No sé oye bien y cuando eso ocurre todo se le amontona, la guitarra comienza a darle problemas, la cuerda de arriba se le va del mástil, la afinación es dudosa… las primeras canciones para él son un desastre. Solo para él, porque a su alrededor todos parecen estar cómodos. Así, en esa disparidad de sensaciones van sonando ‘La herida’, ‘Hermosa ingenuidad’, ‘Se apagaron…’, ‘Charlie y Laura’, ‘Cerca o lejos’, la lista del repertorio una por una hasta llegar al total desbarre de ‘El paraíso terrenal’, en la que Mingo no llegó a encontrar la letra en ningún momento de la canción.
A partir de ahí, con la sorpresiva llegada de Nagore y Gorka, y como si fuera un nuevo concierto, el sonido cambió radicalmente con las indicaciones que Nagore nos daba desde fuera. ‘Tina’ sirvió para que la bandera de Palestina y la cruel situación de exterminio que vive su pueblo, volviera a colocarse en el escenario. Es un pequeño altavoz el que tiene MF pero en él se seguirá denunciando el genocidio del pueblo palestino por parte del gobierno nazi/terrorista de Israel.
Toda la segunda parte, la más cañera, sonó con potencia. Como tantas veces, ‘Labios’ abría la puerta de la fiesta y el baile. ‘Fiesta al rojo’ y ‘La fiesta es aquí’ servían para que cada vez más gente se atreviese a bailar junto a Esteban y los fijos frente a la banda. La dupla de rockanroles (‘Te vi caminar’ y ‘Tú decides’) dejaron el ambiente perfecto para que, con el nuevo final de ‘Dónde está ese que fuiste ayer’, todos quisieran y pidieran que el concierto no acabase allí.
De nuevo el parón del bis fue perfecto para hacer el ‘Brindis’ por los que nos han dejado y también, “y sobre todo, por los que estamos, por los que nos hemos reunimos en una fiesta como esta”. Sonó gamberra, divertida, coral… tal como se concibió. Ya estaba todo cómo debía de estar, todo estaba dónde debía. La gente bailando, cantando y aplaudiendo. La banda disfrutando de su música ejecutándola. ‘Si quieres o si puedes’ y ‘No bajes la guardia’ dejaron el eco de una tarde en la que hubo de todo bajo las montañas: la generosidad a raudales de Esteban y su excelente comida, algo de lluvia, algo de sol y mucho calor, mal sonido y sus consabidos nervios y frustraciones, visitas sorpresivas con su proverbial ayuda, buen sonido y buenas vibraciones, y buen ambiente y baile y alegría y buen rollo… y el deseo de que Esteban nos vuelva a abrir su casa, el Refugio de Piedrafita de Jaca, a nuestras canciones, a nuestra música.
abuztua2025 Enrique Mingo
Fotos y videos en el álbum compartido:
https://photos.app.goo.gl/mDpUwKgChncUeTzj6





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