En Ollauri, rockanroll… y amén
Volvía la banda a Ollauri tres años después y el recuerdo de los baños en el Tirón y la barbacoa bien regada se mezclaba con el concierto de la plaza. Esta vez el escenario iba a ocupar un espacio santificado, Lidia nos decía que montásemos el equipo en el pórtico de la iglesia. El primer viernes de agosto había salido pegajoso en Donosti. Fisuras y Mingo, ayudados por Lola y Karmina, cargaban el equipo y salían temprano. Visita al Mercadona de Haro y Lola se quedaba a comer con sus amigas de infancia ‘jarrera’ mientras caía el primer baño en El Viano. Nagore llegaba con su furgo porque tiene bolo al día siguiente en Donosti. Cami llegará con Aran y Fernan comparte su coche con los bro.
Llamada de urgencia: el coche de Fernan ‘ha dicho basta’ (como Sara) y se queda en Agurain, a medio camino. Suerte que Cami sale más tarde y puede recoger al trío calavera.
Cuando llega la troupe el equipo ya está fuera y semi presentado en el pórtico de la iglesia.
El montaje va rápido. Hay escuela de media docena de bolos previos. Calor achicharrante sofocado con cervezas heladas. Prueba de sonido que parece suficiente y la intención de empezar a la hora en punto, con las silenciosas campanas no dando las ocho de la tarde. Saludos al público que se divide en dos zonas, unos, los más cercanos, sentados dentro del recinto religioso, y el grueso, fuera, frente al bar de jubilados. Agradecimiento al ayuntamiento por haber contado con la banda para estos viernes veraniegos de eventos culturales diversos y variados.
‘A sus pies’ vuelve a ser apertura y ‘Duele’ le acompaña con rapidez. Mingo apenas ha cantado y ya tiene estropajo en la garganta que intenta suavizar a tragos de agua y ron. Nagore se hace dueña del micrófono. Fisuras se le ve a gusto, al igual que a Fernan y Cami. ‘No me atreví’ se presenta como el primer rockanroll del repertorio y la armónica da el pistoletazo de salida. Es la primera canción en la que Mingo tiene problemas con el sonido y su ajuste con el ritmo de la batería, problema que se acrecentará en ‘Los caprichos del ayer’. Hasta llegar ahí han sonado ‘No encuentras a nadie’, ‘Llegando el final’, ‘Caíste en la trampa’ y ‘Charli y Laura’. Parece que la banda en general está a gusto, excepto Mingo al que se le ve incómodo con su escucha e indeciso en la voz. Se quita los in ear en medio de una canción y se lo vuelve a poner en la siguiente. No se han sonorizado los monitores de escenario para escucharse él sino Fisuras. Parece que esa inseguridad, a parte de resecarle la garganta, hace que por momentos cante más bajo y no se aprecien las letras.
El problema igual que vino se fue tras ‘Labios’. Mingo se vio reflejado en ese pueblo con la canción ‘Allí naciste tú’ y toda la tanda de rockanroles que llegaron después sonaron con la potencia y contundencia pretendida. ‘La fiesta es aquí’ sacó a Cami al ruedo y asustó a la párvula bailarina dueña del lugar y con la otra fiesta ‘Al rojo’, la presentación de la banda fue aplaudida en las dos zonas del respetable.
‘Tina’ fue presentada a dos voces, reivindicando en ambas otro tipo de humanidad. Y eso se hacía bajo una cruz que predica precisamente eso todos los días y a todas horas… aunque los predicantes estén en otra. Y la cadeneta rockera que cierra cayó como un latigazo corto (Iñaki se olvidó de ‘Si puedes o si quieres’). No obstante el final de ‘Dónde está ese tipo’ consiguió sacar los suficientes ‘otra’ y ‘beste bat’ como para no dejar los instrumentos, pedir a los asistentes que alzasen sus copas y terminar con un ‘Brindis’ muy participativo.
Las gargantas terminaron por romperse y la noche era ya dueña de una fiesta larga que terminó en casa de Karmina. En Ollauri el rockanroll quedó santificado….
abuztua2026 Enrique Mingo



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